Si cada mujer que se somete a este tipo de cirugía se preguntase de a de veras "¿Por que quiero tener artificialmente algo que la naturaleza no me ha dado?" quizá podría concluir que tras ese ferviente deseo de "estafar con algo que no es" haya una especie de desesperación por ¡SER AMADA!
¿Que se infiere en esta persona? No existe la autoestima, sus valores humanos están dormidos, ella no le ve sentido a la vida, o puede también ser ¿Comodidad? Un decir: "si, acepto que no soy la persona que me gustaría ser, me da flojera cultivar valores que me hagan pensar que soy alguien digno de ser amado, no quiero darme el trabajo de sacar de mi, todos mis potenciales ocultos, quiero el triunfo fácil, ¡ya!"
Es sencillo darse cuenta de que este triunfo rápido, es momentáneo y trae riesgos, a veces mayores que los escasos (si es que los hay) beneficios:
¿Puede, por ejemplo, esta persona, desmadrarse en una buenísima cópula, de esas que provocan un rico cansancio seguido de un sueño ultra reparador?...
Obviamente el medio masculino, calla ante estos: "avances" de la cirugía "estética", pero...en confianza, ellos siguen prefiriendo a las damas naturales aunque sus mamas estén no muy turgentes, a las que han amamantado a sus hijos, eso provoca ternura, dicen muchos.
Como mujer, pregunto: "¿Hasta dónde nos llevará esta locura, desenfreno por camuflar lo externo, darles nuestro dinero a personajes sin escrúpulos? (un médico tiene alma, tiene principios)
La pregunta sería ¿Me hace realmente feliz mostrar un parapeto artificial que me ponga en boca de todos?
Aparte de todo eso, ¿Creo posible vivir una vida saludable hasta una edad que me permita ver a mis nietos?
Perdonad amigas, no podía dejar de reflexionar sobre este tema de tanta actualidad.

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